
Me hice de papel, me hice de cartón.
Invisible fui, invisible soy.
Un día te perdí, Dios vino y te llevó,
y me dejó en el alma una bomba sin reloj.
Quedé buscando moralejas
con los hombres que piensan.
Te amé y te lloré, te lloro y te amo hoy,
pero la vida es fría y te empuja a seguir.
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